El pasado sábado 22 de febrero tuvo lugar al fin en la sala 16 Toneladas el esperado concierto de los Snake Corps, aplazado debido a la fatídica DANA. Después de unos meses en los que la situación se ha encauzado ‘razonablemente’, poder volver a ver a los Snake ha resultado todo un soplo de alegría, especialmente para fanáticos y nostálgicos. La última vez que pasaron por Valencia fue en 2019, en la misma sala. Ahora regresan con fuerza por su 35 aniversario, se dice pronto.
La velada abrió con los teloneros Ambros Chapel, grupo directamente deudor del post-punk y el romanticismo gótico de los ochenta. Con su sonido marcadamente ambiental, crearon la atmósfera new wave perfecta para calentar el ambiente.
Tras un tiempo más de lo esperado, cerca de la 1 de la madrugada, el vocalista Marc Lewis se abre paso en el escenario, a quien le siguen los músicos, recibidos con entusiasmo por la abarrotada sala. Llenazo total. El desespero de algún asistente se esfuma de un plumazo cuando la banda se lanzaba al ataque, rompiendo con la enérgica Seagull’s Eye. Con el equilibrio justo entre aspereza y gancho, Marc encadena sin descanso toda una batería de maravillosos temas.
Pareciera que ha hecho un pacto con el diablo, pues su voz ha madurado de forma asombrosa, incluso con más matices que en sus años mozos, alcanzando unos agudos potentísimos absolutamente protagónicos. Guitarra, bajo y batería no se quedan atrás y todo fluye a la perfección.
Los nostálgicos que acudían por la fiesta disfrutaron de sus hits más reconocibles como Calling You o las reinterpretaciones de las míticas In Flux o Things We Never Did, de cuando todavía formaban parte de los Sad Lovers and Giants, mientras que los fans gozaban hasta el último de los cortes, incluyendo los medio-tempos de Animals All o Fireflies. Pero en general, el público estuvo entregado y entusiasta de principio a fin.
Como no podía ser menos, y para sorpresa de pocos, quizás el momento más emocionante de la actuación fue This Is Seagull, instrumental con una de las melodías más emblemáticas del gótico tardío en la noche valenciana, esta vez con añadido lírico. En los años 89-91, Snake Corps fueron uno de esos artistas clave que dieron carpetazo a las guitarras ochenteras de la vieja escuela junto a Escape With Romeo, Peter Murphy y todo el denominado ‘maxi-pop’, en una época donde todo estaba cambiando muy rápido. La dirección musical y el ambiente nocturno apuntaban en un sentido muy distinto, y la épica melancólica de This Is Seagull fue el broche de oro, el canto de cisne de toda una etapa en la ciudad -y en el país-. La iconicidad de la canción es irrepetible, pero como volvieron a defender en el concierto -y a lo largo de su breve pero intensa carrera- no se trata en absoluto de un one-hit wonder.
Finalmente cerraron con Some Other Time, de las pocas inclusiones de su casi enterrado tercer álbum, recién reeditado en vinilo por Dead Wax Records. Una canción con una sensibilidad notoriamente más pop que la mayoría de su repertorio, perfecta para terminar el show coreando y bailando a cabezazos.
Raudo y veloz, David el Niño, pionero de la noche valenciana, y por ende de la noche en general, amarró bien al público a golpe de vinilo, encadenando joyas de Clan of Xymox, Modern English, Minimal Compact o Grauzone, pero también con himnos de Smiths, Damned, The Church o The Clash. El propio cantante bajó a la pista de baile a pegarse la fiesta, y en una especie de meet & greet autogestionario
los fans le rodeaban para pedirle fotos y firmas de discos -si llego a saber que iba a ser tan fácil me hubiese traído mi copia del 3rd Cup-. La fiesta estaba asegurada.
Un servidor se retiró a una hora prudencial, pero aquello seguía bien arriba. Resulta fascinante ver cómo a pesar de tanto tiempo después los ecos de una escena siguen vivos y coleando en más espacios de lo que parece. No hay nada para siempre, pero durante unas horas a veces parece que sí. Valencia vive, Snake Corps vive, la lucha sigue.
Texto y foto: Nowhere Boy